La integración de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad ha sido creciente en los últimos tiempos. Después de largos períodos de relativo estancamiento o al menos lenta evolución, durante el presente siglo se han superado, al menos en Occidente, las desigualdades legales, de modo que hoy en día puede afirmarse que prácticamente no existe en los textos normativos discriminación formal entre hombres y mujeres. Sin embargo, esta igualdad formal no se corresponde exactamente con la realidad de los hechos. En efecto, a pesar de los indiscutibles avances hacia la plena integración, subsisten en menor medida discriminaciones y desigualdades que, aunque van adoptando formas cada vez más sutiles, siguen siendo relevantes y teniendo efectos reales. Estas desigualdades y discriminaciones se producen en todos los órdenes de la vida social y, en consecuencia, también en el orden laboral......., puedes acceder haciendo click aquí